ArtículoBrecha digital, conectados pero excluidos

Sara Guerrero6 años atrás369119 min

Cerca de tres millones de personas están siendo excluidas del mundo digital en este momento; para ellos, la brecha es tan grande que parece no haber manera de cruzarla.

Los avances de las Tecnologías de la Información (TIC) parecen pasar a la velocidad de la luz frente a nuestros ojos; las innovaciones son tan rápidas y masivas que requieren de una gran destreza por parte de los individuos para acoplarse y evolucionar con ellos. (Zapata, Araiza, da Silva, Soares 2017)

El uso de dichas tecnologías y sus cambios moldean la manera en la que las personas interactúan y ven el mundo. El constante proceso de adaptación, requerido para aprender y desaprender de las nuevas modalidades tecnológicas, ha dejado en desventaja a aquellos que no lo dominan frente a quienes se acoplan con facilidad.

Esta disparidad es conocida como la brecha digital. De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la brecha digital se refiere a la manifestación que divide individuos, hogares, empresas y áreas geográficas con diferentes niveles socio-económicos en cuanto a sus oportunidades de acceder a las TIC y a su uso de Internet para una variedad de actividades.

Es un fenómeno que no trata únicamente sobre acceso a Internet pero en cómo éste y la  tecnología están siendo utilizados y benefician a algunos pero no a todos, creando nuevas inequidades sociales. ¿Cómo? Al parecer existen carencias en ciertas competencias y habilidades para el aprovechamiento de tales herramientas, incluyendo barreras de tipo socioestructural.

Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la brecha digital se puede manifestar de las siguientes maneras:

  1. Como un problema de acceso: no todos pueden acceder a Internet.
  2. Por la capacidad de utilizar las tecnologías: tienen acceso pero, ¿saben cómo utilizarlo?
  3. Hábitos de consumo: el uso que cada usuario tiene es algo más personal pero influye si cierta población usa Internet de manera moderada, consciente y con un fin a que si lo hace de una manera indiscriminada y sin objetivo.  
  4. Posibilidades de cada usuario de acceder a ciertos recursos disponibles: hay países que limitan ciertas actividades en línea.

Mientras que el motivo del primer factor es la diferencia socioeconómica, el segundo y el tercer factor dependen del individuo y su actitud frente a las TIC.

Asimismo, la brecha digital está creando un nuevo grupo de personas desatendidas que cada vez quedan más y más rezagadas del progreso social. Pero, ¿quiénes son estas personas?, ¿qué hacen? y ¿cómo les afecta la brecha digital? Si bien hay usuarios más vulnerados que otros, el grupo de personas distanciadas del movimiento tecnológico no es homogéneo. Éste no está específicamente definido por una cara, perfil o edad.  

 

Frente al resto del mundo, México se encuentra en desventaja en cuanto a conectividad: el 63% de la población es ciberusuaria mientras que el porcentaje de usabilidad de la OCDE es de 95%. Y es que a pesar de que, de acuerdo con la organización, la Reforma Constitucional de Telecomunicaciones ha logrado una mayor competencia en el mercado y los consumidores, el derecho a la conectividad aún no ha mostrado avances en ciertas áreas.

Por otro lado, se encuentra también el programa México Conectado que surgió al inicio del sexenio de Enrique Peña Nieto. Dicho proyecto tiene como propósito ser la herramienta garante del cumplimiento al artículo 6 de la Constitución, el cual establece que “el derecho a la información será garantizado por el Estado. (…) El Estado garantizará el derecho de acceso a las tecnologías de la información y comunicación (…) incluido el de banda ancha e internet.”

Sin embargo, existen organizaciones como Derechos Digitales que ponen en duda la veracidad de las cifras del programa llevado a cabo por el Gobierno Federal. La polémica, que surgió en 2015, criticaba un cambio de metodología del INEGI en la medición de hogares con conexión a Internet. Dicho cambio resultaba en un incremento drástico en el número de usuarios: de 2012 a 2016, en sólo cuatro años los usuarios de Internet crecieron en casi 30 millones, pasando de 41 millones de usuarios a 70 millones que hoy se tienen; 74% de crecimiento en tan sólo cuatro años.

Aún sin saber con exactitud cuál es la cifra exacta del crecimiento de usuarios de Internet en México, es claro que persiste un problema de conectividad que afecta a los sectores más vulnerables. Existen diversos estudios hechos en el país que han aportado información valiosa a cerca de la brecha digital.

El Estudio sobre los hábitos de los usuarios de Internet en México 2017 estableció tres principales barreras de acceso a Internet: 33% de los encuestados no se conecta por tener una conexión muy lenta o poca oferta, el 22% por costos elevados y el 21% no sabe cómo usarlo.  

Por consiguiente, todo apunta que en México hay una gran parte de la población que sufre la brecha digital a diferentes niveles; ya sea por causas económicas, falta de infraestructura, de conocimientos o desigualdad de género.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), hay 71.3 millones de mexicanos de Internet. Mientras que en el área urbana, el 71.2% de la población de 6 años o más es usuaria, en el área rural sólo el 39.2% lo es. Por ende, en el país también existe una brecha digital a nivel urbano y rural que está relacionada con la falta de infraestructura.

Por otro lado, un grupo que también ha quedado rezagado de los avances tecnológicos por falta de conocimientos ha sido el de los adultos, muchos de ellos de la tercera edad.

Según los resultados del Estudio sobre los hábitos de los usuarios de Internet, el 18% de los jóvenes de 18 a 34 años son usuarios mientras que el 6% de los adultos de 55 años o más lo son. Asimismo, se señaló que conforme aumenta la edad, el uso de Internet entre la población decae.

El informe también identificó una relación estrecha entre los segmentos de edad y sus barreras, es decir, las barreras en usuarios de mayor edad son conocimiento y uso mientras que para los segmentos de menor edad una de las principales barreras es el costo. Finalmente, se determinó que el acceso a internet aumenta conforme al nivel de estudio de los individuos.

Aparte de los aspectos que históricamente han mantenido a una gran parte de la población desplazada del desarrollo social, económico y ahora digital, también existe una desigualdad de género donde las mujeres no se han visto beneficiadas por la revolución de las TIC.

De acuerdo con el informe Brecha Digital de Género en México ¿De qué hablamos cuando hablamos de acceso?, a pesar de que en 2016, 51.5% de las mujeres tenían conexión a Internet, éste aún no ha transformado sus vidas.

La investigación midió el acceso que tienen las mujeres a la red y encontró que son discriminadas en su formación educativa aparte de que cuentan con menos oferta de contenido, lo que resta sus capacidades y posibilidades de aprovechar el Internet en su totalidad.

La brecha de género en el país existe porque a pesar de que las mujeres tienen acceso a Internet, se ven en desventaja cuando éste es utilizado para censurar y reprimir su participación.

Gisela Perez de Acha, representante de Derechos Digitales, aclara que “más acceso” a Internet “es mucho más que Wi-Fi en una computadora o datos en el celular” pues “sirve como una herramienta para aprender y conocer; cuando como mujeres podemos pagarla, si tiene contenidos que nos interesen y sean relevantes para nosotras, un espacio seguro para compartir y disentir, en comunidad y en nuestro idioma”.

 

La tecnología es mucho más que un conocimiento técnico: es un espacio político.  Desconectarse tiene implicaciones sociales y económicas. Los grupos que sufren de la brecha digital son muchos y muy diversos por lo que es importante conocer quiénes son y su realidad para poder implementar una solución efectiva a la brecha digital que sufren.

Para disminuir la brecha digital, y considerando que afecta a una mayoría vulnerable en México, es necesaria la aplicación de políticas públicas activas. La solución del problema, por medio de educación en el uso de de las TIC, podría significar un avance en el desarrollo económico y social del país. Afortunadamente, dichas tecnologías se están universalizando; cada vez hay más opciones accesibles.

La existencia de la brecha es indudable en países en desarrollo. Más allá de pasar un buen rato o matar el aburrimiento, a nivel personal Internet es una herramienta que puede beneficiar y facilitar ciertas actividades cotidianas siempre y cuando el usuario sepa utilizarlo.

Así lo dijo William Kennard, quien fue presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones en Estados Unidos, “en una sociedad donde cada vez estamos más definidos por nuestro acceso a la información y lo que ganamos es lo que aprendemos, si no tienes acceso a la tecnología vas a quedarte en las épocas oscurantistas digitales.”

Sara Guerrero

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