ArtículoEl camino hacia la singularidad

Sara Guerrero6 años atrás633012 min

¿Es posible que los avances en inteligencia artificial nos acerquen cada vez más a la creación de una súper inteligencia?

La cultura popular lleva décadas fascinada con el concepto y posibilidad de crear inteligencia artificial. En la literatura y el cine abundan las historias de androides y robots inteligentes, algunas veces benignos, pero en la mayoría de los casos malignos y con intenciones de eliminarnos de la ecuación para convertirse en nuestros amos y soberanos.

Los escenarios apocalípticos tal vez sean un poco exagerados, pero no podemos negar que los avances tecnológicos nos producen, a algunos, cada vez más ansiedad. Un excelente ejemplo es la popular serie de tecno-terror Black Mirror en la que cada capítulo aborda un aspecto diferente de nuestra cada más estrecha relación con la tecnología y el mundo digital, usualmente con conclusiones escalofriantes.

Pero, ¿qué tan cerca nos encontramos de crear verdadera inteligencia artificial? O para ser más específicos, Inteligencia Artificial General (AGI por sus siglas en inglés). De acuerdo a la definición de Shane Legg y Marcus Hutter, la inteligencia “mide la habilidad general de un agente de cumplir metas en una amplia variedad de entornos”. Bajo estos parámetros, no existe ninguna máquina o computadora en la actualidad que cuente con este tipo de inteligencia.

A través de los años la opinión de la comunidad científica se ha dividido en dos grupos – aquellos que piensan que nunca crearemos inteligencia artificial general y aquellos que piensan que su creación es inminente. Los que pertenecen al segundo grupo invocan una propiedad de las leyes físicas conocida como la universalidad de la computación. De acuerdo al físico David Deutsch este concepto implica que todo lo que las leyes de la física exijan a un objeto físico puede, en principio, ser emulado arbitrariamente a detalle por algún programa en una computadora general, siempre y cuando se le dé suficiente tiempo y memoria.

Este concepto no es nada nuevo y ya desde el siglo XIX era explorado y analizado por el matemático Charles Babbage. Años después el brillante Alan Turing, padre de las ciencias computacionales y precursor de la informática moderna, seguiría esta línea de pensamiento y en el 1950 afirmaría que “un programa de computadora cuyo repertorio incluyera todos los atributos distintivos del cerebro humano – sentimientos, libre albedrío, consciencia y todo – podía ser escrito”. Para el año 2000, Turing afirmaba, ya habríamos creado estas máquinas inteligentes.

A pesar de este fuerte respaldo científico, los avances en la creación de inteligencia artificial general han sido pocos y en el año 2018 aun nos encontramos muy alejados de cumplir con la predicción de Turing. Si la ciencia nos dice que, en teoría, es posible crear este tipo de inteligencia, ¿por qué no lo hemos logrado? ¿Qué nos detiene?

Una posible respuesta es que no nos enfrentamos con un simple problema de programación o computación, en la opinión de Deutsch más bien nos enfrentamos con un problema filosófico.

Un tema que sigue generando fuertes debates y opiniones divididas entre filósofos es el “problema difícil” de la consciencia. El problema consiste en explicar cómo el cerebro genera nuestra experiencia subjetiva personal y cómo las sensaciones adquieren características. Si aún no podemos explicar satisfactoriamente estos mecanismos del cerebro, entonces resulta imposible que queramos replicarlos en una máquina.

“Estoy convencido que todo el problema de desarrollar Inteligencia Artificial General es una cuestión de filosofía, no de ciencias computacionales o neurofisiología; y que el avance filosófico que es esencial para su integración futura es también un pre-requisito para su desarrollo en primer lugar”.

David Deutsch, Físico en la Universidad de Oxford

Entonces parece ser que para concretar la creación de Inteligencia Artificial General debemos entender primero cómo genera el cerebro nuestra experiencia consciente. Aunque para algunos esto no es realmente un problema. El filósofo Daniel Dennett, por ejemplo, niega que exista un “problema difícil”. Para él lo que llamamos consciencia es simplemente un fenómeno emergente que surge de la complejidad conectiva de las neuronas en nuestro cerebro. Dennett afirma que eventualmente entenderemos a la perfección los mecanismos del cerebro y acabaremos con el misterio de la consciencia.

Pero no todos sus colegas comparten esta opinión. Para algunos científicos y filósofos, como Roger Penrose y David Chalmers, las puras señales eléctricas y químicas en el cerebro no son suficiente para explicar fenómenos como la creatividad, la intuición y el sentido común. Tiene que haber algo más. El “algo más” no se refiere necesariamente a algo espiritual o esotérico; puede estar relacionado con la coherencia cuántica (teoría preferida por Penrose) o, como otros han mencionado, puede que la consciencia sea una propiedad inherente del mismo universo, teoría conocida como pampsiquismo.

La realidad es que el debate en torno al “problema difícil” sigue generando controversia y ambos lados de la moneda cuentan con buenos argumentos, pero no con suficientes. El tiempo sigue avanzando y parece que seguimos detenidos en el mismo lugar, aunque esto no significa que las cosas no puedan cambiar drásticamente de un momento a otro.

Lo que necesitamos, de acuerdo a la opinión de Deutsch, es tan solo una idea; pero claro que tiene que ser una muy buena idea.

“Es posible que una sola idea es la que se interpone entre nosotros y el gran descubrimiento. Pero tendría que ser una de las mejores ideas que hayamos tenido”.

David Deutsch

Deutsch argumenta que lo que necesitamos es tener una gran idea en el ámbito filosófico; una teoría que explique cómo surge la creatividad, o dicho de otra forma, cómo el cerebro crea explicaciones de nuestro mundo. Según la opinión de Deutsch, la creatividad es el atributo definitivo de un ser inteligente, y por lo tanto necesaria para la creación de Inteligencia Artificial General.

¿Entonces debemos preocuparnos por ser reemplazados por máquinas súper inteligentes? Por el momento parece que estamos a salvo. Aunque es cierto que actualmente ya existen computadoras que pueden superarnos en tareas muy específicas, nuestra creatividad humana sigue siendo única e inigualable por el momento. La creación de Inteligencia Artificial General, parece ser, dependerá del trabajo en conjunto de varias disciplinas, no sólo de las ciencias computacionales, y en cierta forma también es necesario cambiar nuestros propios conceptos de inteligencia y conocimiento. Y tal vez entonces tengamos esa “gran idea”.

Sara Guerrero

¡Comenta!

Tu correo no será publicado. Los campos requeridos se encuentran marcados con un asterisco (*).