Una parte de las actividades que giran en torno a las campañas electorales parecen pasar dentro las redes sociales convirtiéndolas en un espacio político.
El concepto de espacio público ha existido en la historia como un lugar donde se discuten temas e ideas políticas y de carácter ciudadano. Para Jürgen Habermas, filósofo y sociólogo alemán, la teoría del espacio público inicia en la Antigua Grecia donde los ciudadanos se reunían en lugares físicos como mercados y explanadas para discutir ideas y tomar decisiones ciudadanas.
Desde entonces, ha cambiado el concepto que existe de esfera pública debido a que la sociedad ha implementado nuevas formas de comunicación. Por ejemplo, al crearse la imprenta, la esfera pública se vive mediante ella o, según Habermas, en centros de sociabilidad como cafés y clubes literarios.
Dicha esfera es de gran importancia para la sociedad ya que en ella se discuten los temas que se encuentran la agenda pública. Sin embargo, Habermas los define como espacios burgueses porque entonces solo accedían a ellos quienes tenían la información y educación para ejercer su ciudadanía. Además, el modelo de comunicación era vertical, la información pasaba por un proceso de jerarquía donde los grupos de poder decidían lo que salía y lo que no.
Ahora, gracias a la aparición de las nuevas Tecnologías de Información y Comunicación (TIC), se puede decir que la esfera pública ha migrado de un espacio físico a uno que no lo es: el Internet.
Se podría decir que por ser más accesible, el modelo de comunicación dentro del Internet es horizontal: sale de y llega a más capas de la sociedad y no hay jerarquía ni prioridades dentro del proceso comunicativo. Para acceder a él y a las plataformas donde se llevan a cabo las interacciones sociales y el intercambio de ideas- las redes sociales- solo es necesario contar con un dispositivo electrónico y acceso a Internet.
Como lo define David Castevilla Domínguez en su texto Las Redes Sociales. Tipología, uso y consumo de las redes 2.0 en la sociedad digital actual, las redes sociales son el conjunto de usuarios que aun sin conocerse interactúan entre ellos alimentándose dinámicamente de información, lo que permitirá que la comunicación circule y se desarrolle.
De esta manera las redes sociales al ser un medio de interacción utilizado por millones de personas tienen la capacidad de influenciar en las conductas y opiniones de los usuarios (Domínguez, 2010).
Por ende, es posible que las redes sociales tengan un papel influyente en la decisión electoral de los usuarios. Existen estudios sobre las tendencias políticas y el comportamiento partidista de los usuarios y cómo en las elecciones presidenciales del 2008 en Estados Unidos existió una relación directa entre el número de seguidores de los partidos políticos, actores principales y candidatos con los votos obtenidos.
En México no cabe duda de que las redes sociales se han convertido en un campo fértil para los actores políticos gracias al uso, a veces desmedido, que hay de ellas. Durante las campañas electorales del 2018 se ha podido ver que los actores políticos han optado por convertirlas en su escaparate predilecto para conseguir simpatizantes.
¿Por qué han migrado de la publicidad tradicional a la digital? En las redes, la participación ciudadana es mayor, porque los usuarios son perceptores interactivos, ya que en estos espacios les otorgan la capacidad de producir mensajes informativos de forma creativa, las mismas que pueden ser compartidas y comentadas con otros usuarios (Ayala, 2014).
Por consecuencia, se puede decir que las acciones de cada actor político o usuario respecto a un tema político pueden incitar a un debate social. Éste intercambio de información, llevado a cabo por dispositivos tecnológicos y que no cuentan con límites temporales o espaciales, conforma la opinión pública.
Si aún hay quien lo duda, basta con ver las cifras del rating que tuvo el primer debate presidencial en redes sociales: en total fue visto por tres millones de usuarios y contó con 696 mil millones de menciones durante sus dos horas de duración, según El Financiero.
En Facebook fue visto por más de 2.3 millones de usuarios, en Twitter por 850 mil, a través de Periscope, y en YouTube por más de 188 mil personas.
Facebook también tiene sus estadísticas del evento del domingo 22 de abril. La transmisión de Facebook Live fue compartida con 36 medios y plataformas digitales, alcanzando un total de 4.6 millones de visualizaciones y 535,000 interacciones.
En total lograron más de 18 millones de interacciones entre las 6 de la tarde y 10 de la noche. Durante el debate el tema que más comentarios logró fue “inseguridad” con 83,000 interacciones, mientras que “seguridad social” fue el último con 33,000 interacciones.
Al ser las redes sociales un lugar donde convergen e interactúan los grupos sociales, se puede decir que éstas se han convertido en una especie de esfera pública. Además, al ser dichas plataformas un espacio donde se determinan temas a ser discutidos por la opinión pública, donde se exige a los gobernantes de una manera más directa y donde se movilizan los ciudadanos, se convierten también en un espacio político.
Desafortunadamente, por la naturaleza de Internet, existen fenómenos como las fake news (insertar link de la nota de Sara) que pueden llegar a crear un obstáculo en la comunicación y el conocimiento que llega a los usuarios. Por lo que el uso de la red como un espacio político debe de llevarse con precaución y cierto nivel de conciencia social para evitar la propagación de noticias falsas.
Finalmente, las TIC han llegado a ofrecer un modelo de comunicación en donde los ciudadanos pueden proponer temas a debatir, exigir y enriquecer con ideas. Usado de la manera correcta, los usuarios quizá puedan llegar a enriquecer la opinión pública; de otra manera, puede convertirse en un megáfono para aquellos que opinan sin argumentos, comparten sin revisar la veracidad de los datos y manipulan información.