Artículo¿Se acerca el final del dinero en efectivo?

Staff5 años atrás316313 min

¿Te imaginas un mundo sin dinero en efectivo? Pareciera que con el alza del dinero electrónico, la existencia del dinero físico corre peligro. 

Lo hábitos de los compradores están cambiando. Cada vez es más usual que las personas paguen con tarjetas de crédito en algún restaurante o adquieran un servicio por medio de una compra en línea. 

A pesar de que en muchos lugares aún se utiliza el dinero en efectivo debido a que por su carácter tradicional proporciona anonimato y privacidad al realizar una transacción, cada vez existen más alternativas para pagar sin él. Desde tarjetas de crédito, la creación de criptomonedas o monedas electrónicas, chips y pagos en línea, hay una parte importante de la población que está migrando al uso de la tecnología para realizar pagos. 

De acuerdo con visa, a nivel global, un 82% de las transacciones se siguen realizando en efectivo. Según la corporación multinacional de servicios financieros, la relación entre la ausencia del dinero en efectivo y la promoción de los emprendedores es directamente proporcional. Sobre todo cuando se habla del sector fintech. Por ejemplo Paypal. 

En distintos países pagar con dinero físico se ha convertido en una actividad tan inusual que medios como la BBC han comenzado a pensar que pueden ser los primeros lugares donde éste desaparezca. Por ejemplo, en el año 2016, solo el 1% de los pagos en Suecia se hicieron con monedas o billetes, y expertos esperan que para 2020 esta cifra haya bajado al 0,5%.

Debido a que el país cuenta con una avanzada infraestructura tecnológica, los pagos con tarjeta se han vuelto la norma. Incluso se ha estado probando con la moneda digital -la e-korona o corona electrónica- para mantener un control firme en el suministro de dinero. Además, de acuerdo con el New York Times, una quinta parte de la población ya no usa cajeros automáticos y más de 4 mil suecos se han implantado microchips en las manos que les permiten pagar los alimentos, trayectos en tren o entrar a oficinas que no utilizan llave. 

Por otro lado, la realidad de México dista a la que se vive en los países escandinavos. Al igual que otros países de América Latina, el uso de los billetes y moneda sigue predominando. Según el Banco de México, cerca del 90% de los pagos que se hacen en el país son en efectivo. 

Además, cifras del Reporte Nacional de Inclusión Financiera señalan que 92% de la población adulta prefiere pagar en efectivo cuando realizan compras en tiendas físicas o en línea debido a que 61% no tiene una cuenta bancaria y 82% no cuenta con una tarjeta de crédito.

A pesar de ello, existe una creciente tendencia hacia los pagos en línea o con tarjeta de crédito. Datos de Mastercard indican que las ventas realizadas por Internet en América Latina y el Caribe incrementarán de 40 mil MDD en 2016 a 80 mil MDD en 2019. Y se estima que en 2021, los pagos a través de billeteras virtuales alcanzaran los 94 mil MDD, un nivel del 22% de las compras totales. A pesar de que los números aún no reflejan a una sociedad que ha adoptado el dinero electrónico en su totalidad, se espera que el país sea líder de este movimiento en la región. 

“En México están dadas las condiciones porque hay mucho capital de inversión y compromiso del sector público y privado y es del interés de todos acelerar la inclusión financiera, así que creo que incluso este país será el líder del cambio a nivel regional. Pero por supuesto, no hay que obviar los retos que aún se tienen por delante”, opinó Carlos Gorleri, Director General de Credencial, para Expansión.   

Este fenómeno fenómeno global ha obtenido un impulso gracias a la llegada de las fintech, o startups tecnológicas debido a que su aparición acelera la convergencia e inclusión financiera. De igual manera, la creciente población usuaria de Smartphone ha abonado a la situación. La comodidad y rapidez que ofrecen los pagos por medio de dispositivos digitales ha logrado que una parte de la población adopte la economía digital. 

A pesar del auge, el dinero electrónico también tiene retos que van más allá de contar con una sólida infraestructura tecnológica. Uno de ellos es la brecha digital. El nexo que tiene el dinero electrónico con la tecnología puede excluir a una parte de la población por cuestiones económicas o generacionales. Por ejemplo, en México solamente el 52% de la población cuenta con un Smartphone, según un estudio elaborado por Pew Research Center en 2018. Además, sólo el 8% de los adultos mayores del país cuenta con acceso a Internet, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe. 

Asimismo, dejar de utilizar dinero en efectivo también presenta nuevos problemas de seguridad por la cantidad de identificaciones que un cliente puede dejar al hacer un pago. Por ejemplo, el número de tarjeta, el nip, la firma, datos sensibles como direcciones al pedir en línea, entre otras cosas. Esta exposición de datos sensibles puede llevar a los usuarios a ser víctimas de actos ilegales como ciberdelincuencia, phishing o hacking con mayor facilidad. 

De acuerdo con BBVA, estos retos ya se están trabajando. “En los aspectos regulatorios, el sector financiero ya está trabajando de la mano de las autoridades. Se reconoció que la elaboración y la posterior aprobación de la Ley Fintech en el país, así como la ciberseguridad son temas en los que ya se trabaja para poder ofrecerle mayor certeza a las personas en la seguridad de sus finanzas.”

Finalmente, de acuerdo con la misma empresa financiera, el comercio en línea y el dinero electrónico son tendencias que llegaron para quedarse en México. Aunque lo han hecho paulatinamente, durante los últimos años las empresas han comenzado a apostar por los pagos en línea. Para que esta tendencia se quede, será importante resolver los retos tanto de seguridad como de accesibilidad para que este comercio sea beneficioso para todos.

No obstante, no cabe duda de que el uso de los servicios financieros a través de dispositivos móviles está llevando un cambio que va más allá de la transaccionalidad del dinero. Va hacia un cambio cultural y un cambio en la forma que se consume y se comportan los consumidores.

Staff

¡Comenta!

Tu correo no será publicado. Los campos requeridos se encuentran marcados con un asterisco (*).