Artículo¿Qué es un malware y cómo protegerte ante ellos?

Ana Hernandez1 año atrás49217 min

En este espacio exploraremos el intrigante mundo de los malwares, una realidad omnipresente en la era digital. Hoy, desentrañaremos los secretos detrás de estos, respondiendo a preguntas fundamentales sobre qué son, cómo funcionan, los tipos existentes, sus usos e incluso sus beneficios.  

 

¿Qué es un malware? 

Malware es la abreviatura de “software malicioso”, y se refiere a programas informáticos diseñados para infiltrarse y dañar sistemas, recopilar información sin autorización o simplemente causar caos. Estos programas maliciosos pueden adoptar diversas formas, desde virus y gusanos hasta troyanos y ransomware. 

 

¿Cómo funciona? 

Los malwares operan de manera sigilosa, aprovechándose de ciertas vulnerabilidades que muchas veces se encuentran en los sistemas operativos, aplicaciones y redes. Pueden propagarse a través de descargas infectadas, correos electrónicos phishing o incluso dispositivos USB contaminados. Una vez dentro, suelen ocultarse y actuar sin ser detectados, comprometiendo la integridad y la seguridad de los datos. 

 

Tipos de malwares 

  1. Virus: Se adhiere a programas legítimos y se propaga cuando se ejecutan.

Ejemplo: “Melissa”. El virus Melissa, que surgió en el año 1999, se propagaba a través de documentos de Microsoft Word infectados adjuntos a correos electrónicos. Una vez abierto, el virus se anexaba a los contactos del usuario y enviaba automáticamente copias del documento infectado, generando una rápida propagación. 

  1. Gusanos: Se replican y propagan sin necesidad de intervención humana.

Ejemplo: “Conficker”. Conficker, detectado por primera vez en 2008, es un gusano informático que se propaga a través de vulnerabilidades en sistemas operativos Windows. Algunos síntomas de la infección por Conficker son que los controladores de dominio responden con lentitud, la red se satura y el acceso a diversos sitios webs relacionados con la seguridad es nulo. 

  1. Troyanos: Se camuflan como programas legítimos para infiltrarse en sistemas.

Ejemplo: “Zeus”. Zeus, también conocido como Zbot, es un troyano bancario que ha estado activo desde 2007. Se camufla como un programa legítimo y se instala en la computadora del usuario. Una vez dentro, recopila información confidencial, como datos bancarios, contraseñas y números de tarjetas de crédito, para su uso fraudulento. 

  1. Ransomware: Encripta archivos y exige un rescate para su liberación.

Ejemplo: “WannaCry”. WannaCry hizo estragos en 2017 al cifrar archivos en computadoras con el sistema operativo Windows. Este ransomware exigía un pago en Bitcoin a cambio de la liberación de los archivos. Su propagación rápida y afectación a organizaciones de renombre subrayaron la amenaza significativa que representan los ataques de ransomware en la actualidad. 

 

Usos y beneficios 

Aunque la mayoría de los malwares son dañinos, algunos pueden tener usos legítimos. Por ejemplo, las empresas de ciberseguridad utilizan “malwares de prueba” para evaluar la vulnerabilidad de un sistema. Sin embargo, es crucial distinguir entre usos legítimos y maliciosos, ya que la mayoría de los malwares tienen la intención de causar daño. 

 

Protegiéndote ante malwares 

Algunas recomendaciones para mantenerte a salvo de estos malwares son: 

  • Mantén tu software actualizado: Actualiza regularmente tu sistema operativo y programas para corregir posibles vulnerabilidades. 
  • Instala un antivirus confiable: Utiliza un programa antivirus eficaz y mantén sus definiciones actualizadas. 
  • Sé cauteloso con los correos electrónicos: Evita abrir correos electrónicos sospechosos o hacer clic en enlaces desconocidos. 
  • Usa contraseñas fuertes: Asegúrate de tener contraseñas sólidas y cámbialas regularmente. 
  • Realiza copias de seguridad: Resguarda tus archivos importantes mediante copias de seguridad periódicas. 

 

Su impacto 

El daño causado por un malware puede variar significativamente dependiendo del tipo, su sofisticación, los objetivos del atacante y la efectividad de las medidas de seguridad implementadas. Aquí hay algunos ejemplos de los daños que un malware puede causar: 

  • Pérdida de Datos: Muchos malwares están diseñados para robar, dañar o eliminar datos almacenados en un dispositivo. Esto puede incluir información personal, archivos importantes, bases de datos empresariales y más. 
  • Robo de Identidad: Algunos malwares están específicamente diseñados para robar información personal, como nombres, direcciones, números de seguro social y datos de tarjetas de crédito. Esta información puede utilizarse para cometer fraudes financieros o de identidad. 
  • Ransomware y Pérdida de Acceso: El ransomware cifra archivos en el dispositivo de la víctima y exige un rescate para desbloquearlos. Esto puede causar la pérdida de acceso a archivos críticos, ya sea a nivel personal o empresarial. 
  • Deterioro del Rendimiento del Sistema: Algunos malwares consumen recursos del sistema, ralentizando el rendimiento de la computadora o dispositivo afectado. Esto puede afectar la productividad y la experiencia del usuario. 
  • Disrupción de Servicios: En el caso de ataques dirigidos a empresas u organizaciones, un malware puede causar la interrupción de servicios esenciales, afectando la operatividad normal y causando pérdidas económicas. 
  • Espionaje y Vigilancia: Malwares como spyware pueden monitorear actividades en línea, capturar información confidencial o rastrear de ubicación sin que el usuario lo sepa. 
  • Daño a la Reputación: Los malwares también pueden ser utilizados para difamar, propagar información falsa o comprometer la reputación en línea de individuos, empresas u organizaciones. 
  • Extorsión y Chantaje: Algunos malwares, especialmente aquellos asociados con actividades delictivas, pueden utilizarse para extorsionar a las víctimas, exigiendo pagos bajo amenaza de divulgar información comprometedora. 

 

Conclusión 

Los malwares son una amenaza real en el mundo digital actual. Comprender qué son y cómo protegerte es esencial para salvaguardar tu información. Implementa buenas prácticas de seguridad cibernética y mantente informado sobre las últimas amenazas para disfrutar de una experiencia en línea segura. ¡La clave está en la prevención y la conciencia! 

Ana Hernandez

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